diariodeunacomunicadora
Ella hablaba y hablaba; cuando terminó, le preguntó ¿y qué piensas? Él la miró e incómodo observó hacia a un lado mientras sobaba su nuca “no lo sé, me distrajo tu sonrisa”. Ella no supo si reírse o poner los ojos en blanco. Él suspiró y dijo “creo que esa es la respuesta para todo, mientras sonrías de verdad, mientras se te hagan esas rayitas al lado de los ojos ¿qué importa lo demás?”. Ella parpadeó sorprendida y con mucha calidez susurró “hey… gracias…”